1. PRESENTACIÓN

Para la cátedra de Literatura.    

Por Eduardo Galeano.

 

Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, a sus órdenes, para servirlo:

—Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.

— ¿Yo?

—Me han dicho que usted puede.

Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:

—Yo puedo escribir. Pero una carta así, no puedo.

— ¿Y para quién es la carta?

—Para… ella.

— ¿Y usted qué quiere decirle?

—Si lo sé, no le pido.

Enrique se rascó la cabeza.

Esa noche, puso manos a la obra.

Al día siguiente, el albañil leyó la carta:

—Eso —dijo, y le brillaron los ojos—. Eso era. Pero yo no sabía que era eso lo que yo quería decir. 

 

Este breve cuento de Eduardo Galeano, permite plantear el problema al que se enfrenta la relación entre pensamiento y lenguaje. 

Cuántas veces hemos necesitado decir algo, y sentimos que no alcanzan las palabras con la que se cuenta en ese momento y aún más, esta sensación se agudiza si se trata de escribir.  Esta experiencia nada ajena, lleva a pensar en el hecho de que no se trata de decir, “sé escribir y leer”, si de un  usar “un cierto escribir y un cierto leer” en situaciones concretas, las cuales varían y nos exigen capacidades siempre renovadas de expresión, donde la simple decodificación de signos no ayuda mucho.  

Estamos inmersos un mundo demandante por sus inusitados cambios que día a día ponen al límite los saberes que se tienen.   Así, en esta contexto tan versátil y cambiante, el concepto de alfabetización se nos va desgatando; ya no se trata de que las personas decodifiquen los signos gráficos y lean con rapidez,  sino de una relación inteligente con el lenguaje escrito que permita el uso crítico y creativo de la escritura y la lectura para “ser y estar” en el aquí y ahora, siempre en devenir hacia nuevos desafíos.

Los maestros contamos con una gran cultura didáctica para ayudar a que los niños a apropiarse de este gran  valor cultural que implica la escritura, y su lectura;  una cultura que data de principios del siglo XX, cuando era prioridad alfabetizar al total de la población mexicana.  La herencia de métodos que muchos otros preocupados por este tema nos ha dejado es mucha e importante, una herencia gestada en contextos con exigencias a sus propios problemas.  Hoy estamos inmersos en las lógicas de un siglo que va por su segunda década, donde no está demás preguntarse si ¿esas metodologías alfabetizantes contribuyen a que los alumnos se apropien de la escritura y su lectura responde a las nuevas exigencias de estos tiempos donde cambiar se vuelve una prioridad?  No cuento con una respuesta, pero si con la inquietud de explorar esta preguntas y otras que ven en este mismo sentido. 

En este espacio se ahondará en formas de enseñanza que propicien aprendizajes en los niños que marchen con la nueva realidad, recuperando para ello las investigaciones sobre los procesos de apropiación del código lecto-escrito, las formas de subjetividad infantil que hoy se gestan y nos sorprenden, la realidad institucional donde se da el acto didáctico y los procesos de aprendizaje, etc., pues todo esto se constituye en un contexto que interfiere en el uso simple de cualquier método para enseñar a leer que se seleccione.

Este Blog es una pausa para ir registrando mi hacer didáctico y no perderme en la finalidad de construir estrategias didácticas a cómo se vaya necesitando, es decir, no afiliarme a un método hecho, sino atender el de ir al ritmo de la realidad infantil que a la vez va inmersa en el ritmo institucional de la escuela y su familia, y todo esto, en el ritmo social, pues la idea de fondo es esa, vivir una didáctica más dinámica que responda a los problemas de aprendizaje de los niños y del contexto escolar y social.

Sabemos que tenemos como prioridad pedagógica que nuestros alumnos lean y escriban con calidad y pertinencia, y que se ha vuelto una prioridad de la política educativa –en la que en estos momentos no ahondaré-, que habría que superar, ir más allá de palabrerías, de proyectos de papel, para darle a esta tarea sentido, lucidez, calidez, y lograr que los niños se apropien de este contenido escolar como un valor para su vida actual y futura, porque si así lo logramos de esta forma u otra, este valor se expresará en el ámbito social de manera natural, dando lugar a actitudes de compromiso y responsabilidad que tanto se necesitan en estos tiempos, pues en estos niños y niñas se contiene un adulto que no necesitarán que otros les construyan las ideas que necesitan para vivir su vida personal y social.

 

 

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